Hace tiempo pensaba que me había casado con mis ojeras y créanme que no en el buen sentido, era el peor de los matrimonios y quería divorciarme, pero mis ojeras eran necias y como un esposo abnegado e insistente permanecían allí.
Entonces investigue muchísimo por internet, miles de consejos diferentes y razones diferentes hacia el ¿por qué tengo ojeras? Rendida fui a hablar con la doctora: Milena García, en la ciudad de Maracay, estado Aragua, trabajadora del centro de especialidades calicanto y esta después de darme una breve explicación me refirió a una bioanalista y una nutricionista.
Graciosamente la nutricionista aunque no difería del todo con la doctora Milena, tampoco estaba muy segura de pensar que fuera por razones alimenticias. "Evidentemente tienes ciertos hábitos alimenticios inadecuados, pero no son relevantes como para ser la causa principal de tu problema" así que la nutricionista Yadira Mendoza Reyes
Me refirió a una cosmetóloga amiga suya y de confianza.
“Por fin saldré de esta pesadilla” pensé, pero sin embargo pasó lo mismo que las dos veces anteriores, ella no considero que fuera solo un asunto de problemas en mi piel, claro está siempre algo va a estar mal con nuestra piel, pero mis problemas no rayaban en el límite que me provocaría ojeras. Cansada de suposiciones y teorías fallidas, de varias veces extraerme sangre y hacerme exámenes comprendí algo: